lunes, 6 de septiembre de 2010

Defensas bajas

La Academia se quedó sin nada ante un Colón que se encontró con dos goles en momentos clave del partido. Un primer tiempo prometedor en ofensiva, la lesión de Fariña y los desacoples defensivos de Racing dejaron como saldo un panorama incierto en el futuro inmediato.

“Racing-Colón puede convertirse en una caja de sorpresas en todos los aspectos. Será un pleito del que saldrán dos”, anunciaba el copete de la nota previa al partido ante los de Mohamed. La misma se remataba: “Las urgencias de ambos forjarán dos escenarios completamente opuestos en uno y otro periodo de juego, en donde el contexto y los factores externos no serán actores de reparto”. Caja de sorpresas, urgencias, factores externos, entre otras exclamaciones utilicé oportunamente para describir el partido en lo previo. Independientemente de alguna variante, la fría noche del Cilindro tomó los carrilles inesperados que preanunciábamos, hubo dos partidos en uno mismo y los factores externos (con un rol supremo en nuestra historia) no escaparon de la escena.

La entrega en falso de Mayorga, no solo facilitó la apertura del marcador para Colón. También imposibilito conocer lo que tenía imaginado proponer el “nuevo” Racing. Ya que nunca tendremos respuestas sobre si el local fue por todos los lugares posibles y exponiendo todas sus armas sobre la mesa producto del gol tempranero o de acuerdo a lo que el equipo había planificado. Un poco de todo. La presencia de Lluy (Cáceres) por una banda y Licht (Cahais) en la opuesta le daban al equipo una tendencia más provocadora. A su vez, se imponía José Fernández en el medio, que por características es más incisivo y vertical que el ex GELP. Ante este esquema y disposición táctica, se impulsaba un abanico futbolero que tendría como destinatario final a Claudio Bieler. Sin embargo, no solo el delantero tuvo chances para ganarlo antes de empatarlo. Sí, por las situaciones creadas, la Academia merecía el segundo antes que el empate. Los centrales y Mayorga fueron los únicos que carecieron de ocasiones para anotarse en la red. No obstante, en la mayoría de los casos contaron con más de una oportunidad para empatar un partido que a esa altura rozaba lo inexplicable por varios aspectos: Los de Russo entregaban su mejor versión del medio hacia adelante, despojándose del orden logrado hasta el segundo tiempo ante Olimpo.

Uno de los axiomas futboleros forjados en los bares que respiran y viven fútbol indica que cuando el arbitro es reprobado por los dos equipos (o tribuna) se debe a que indefectiblemente esta haciendo la cosas mal. Entre varios visitantes se encargaron maliciosamente de “romper” a Fariña y sacarlo en camilla del Cilindro. Dubitativo y esquivo se lo vio en otras ocasiones del juego, impulsando la reprobación de todo el banco sabalero. Aun más, cuando culminó la primera etapa (lo ampara el reglamento) en plena preparación de un tiro libre cercano al área, a favor de Fuertes.

Una, dos, tres, por arriba, de abajo. Todo tapó Pozo. Sublime actuación del arquero que la única que no atajó fue porque había quedado afuera de la jugada. Antes de la parda de Bieler cuando rondaban los 30’ era indestructible, posteriormente se dedicó a dar clases de cómo descolgar todos los centros que cayeron en su área y tomar las mejores decisiones en los saques. Los mundialistas (Pozo y Garcé) se cargaron a una defensa y mediocampo visitante que daba muestras del porque de su mal momento en el arranque del Apertura.

Racing cerraba un primer tiempo intenso en ataque, con el buen ingreso de Castromán (no puede jugar mas de 35’). Hasta que a los 41’, el equipo de Russo volvió a quedar a contrapierna y tras una tibia entrada de Castromán, que intento llevarse sutilmente el balón en lugar de “ponerla” contra el jugador visitante, Higuaín ganó las espaldas de los volantes para habilitar a Larrivey, que tras aguardar un largo rato abierto sobre la derecha recibió y pagó con gol. Sin palabras.

Yacob fue/es la bandera del equipo en lo que va del campeonato. El “capitán” mantuvo su nivel durante todo el partido y hasta se animó a poner a Bieler frente al arco de Pozo y remató en la jugada previa al empate. Salvo el oriundo de Carcaraña, que no se vio trastocado por los retoques tácticos de Mohamed, el local tuvo un considerable decaimiento en su voracidad ofensiva en el complemento. Sin obviar que Racing había hecho todo el desgaste en el primer periodo y nada se había llevado. De todas formas, contó con las chances para igualar el match. En un gran lapso de la segunda mitad quedo expuesto a las consideraciones de un sabalero aferrado a una victoria que le dio un aire imprevisto antes del pitazo final de Laverni.

El sábado llegará Estudiantes con todo su armamento, aunque las incógnitas envuelven a un Racing confundido y que deberá decidir por alguna de sus dos caras para jugar con el León: ¿recuperará con la vuelta de Cahais y Cáceres la solidez defensiva o armará el equipo alrededor de los aires ofensivos que mostró el equipo? ¿Las dos cosas? No, por ahora, no.

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