lunes, 6 de septiembre de 2010

Colonizados

Las dos derrotas consecutivas no fueron un obstáculo para mirar el partido desde las tribunas, ya que pese al frío y a los resultados, la gente se dirigió al Cilindro de Avellaneda con una minima esperanza de que se podía remontar esta situación. Cada vez más abajo en las posiciones, cada vez más arriba en las tribunas.

Más allá de las complicaciones y dificultades que tuvo el técnico de Racing, Miguel Ángel Russo para conformar el equipo, las ilusiones de volver a la senda ganadora eran concretas ya que íbamos a tener enfrente a un golpeado Colón que venía de caer por 3-1 frente a Godoy Cruz de local.

Ya desde el día en que te enteraste que tu querido Racing jugaba el viernes a las 21.15, empezaste a organizar lo que iba a ser tu jornada. Hablaste con tu jefe para que te deje salir antes del laburo, y así, tener la posibilidad de llegar temprano y estar tranquilo. Corres, haces todo perfecto y el “OK” de tu jefe no tarda en llegar. Agarras el auto y te dirigís hacia el Juan Domingo Perón con ese deseo inmenso de que en el Puente Pueyrredón no haya tráfico.

Llegas. El sentimiento de alivio y tranquilidad son notorios. Antes de entrar a tu segunda casa, te acercas a un puesto de comida y te dignas unos minutos para comer algo teniendo en cuenta que, por culpa de tu jefe, no pudiste ni merendar.

Entras con el tiempo justo. Te acomodas y ya se asoman por el corner aquellos once jugadores en los que vos depositas tu estado de ánimo semanal. Papelitos, globos y el clásico “Y dale y dale y dale Racing dale” completan el combo “recibimiento”.

Saúl Laverni hizo sonar su silbato, comenzó el partido y ya estaba todo en juego. Los nervios lo notaron, tanto los jugadores como tu uñas que no pueden escapar a la presión con la que se jugaba el encuentro. A lo largo del torneo, una característica saliente de La Academia es entrar dormido. Salvo con All Boys, Racing arrancó perdiendo en los 3 partidos restantes, y este, no iba a ser la excepción.

El incansable e irritable Esteban Fuertes, se encargó de poner a los 4 minutos del primer tiempo a Colón 1-0 arriba y el murmullo no tardo en llegar. “Esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar”, se hizo coro en el Cilindro de cemento que cumplía su 60° aniversario. Luego del gol en contra, el equipo salio en busca del resultado y eso se noto en las tribunas. La producción de mitad de cancha para adelante fue un vendaval. “Vamos Racing vamos, ponga huevo que ganamos” contagiaba a todos aquellos que se encontraban parados en la popular y los otros que decidían pararse sobre sus asientos de la platea.

El arquero de Colón, Diego Pozo, se encargó de tapar todas las pelotas menos una. A los 30 minutos del primer tiempo, se le dio el gol a Claudio Bieler quien luego de un remate de Claudio Yacob, que Pozo se encargó de tapar, Bieler estaba ahí olfateando el gol y la mando a guardar. Así fue como todo el estadio estalló al grito de “GOL” y la tranquilidad volvía a reinar en nuestros cuerpos.

“Dejo todo por la academia, ganes o pierdas te sigo igual. Un sentimiento inexplicable que se lleva adentro…”.

Debido a la lesión de Luis Fariña apenas arrancado el encuentro, permitió el ingreso de Lucas Castroman, quien luego de perder una pelota en la mitad de la cancha se la entrego a Federico Higuain que, con un pase milimétrico, se la cedió a Larrivey para que defina. Gol de Colón y parecía que todo iba a ser cuesta arriba.

Fin de la primera mitad. Otra vez nos íbamos abajo en el marcador y las críticas por parte de unos y de otros eran inminentes. La pregunta es: “¿Cual es la solución a todo esto?”. Años anteriores era la falta de jugadores, en otras circunstancias era la incapacidad de los técnicos de armar un equipo competitivo. En este caso el técnico es capaz y los jugadores son de renombre.

El segundo tiempo era de preveer. Los oriundos de Santa Fe, con los tres puntos en el bolsillo, salieron a cuidar el resultado y a esperar de contra golpe. Por su parte, La Academia salió desesperadamente en busca del empate o la victoria con los ingresos de Hauche y Valentín Viola. Dos jugadores con características ofensivas.

“Para venir a Racing, para venir a Racing se necesita un poco de…” fue una de las tantas canciones con las que la Guardia Imperial demostró una vez más que si la hinchada jugara, saldríamos campeones todos los torneos.

Hace varios torneos que Racing no se hace fuerte de local. Aquellos equipos que venían de ser vapuleados durante la semana (San Lorenzo, Colón, Olimpo) juegan frente a La Academia y levantan su nivel.

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