lunes, 6 de septiembre de 2010

El templo de la pasión académica festejó sus 60 años

En la previa al partido con Colón se realizó una pequeña ceremonia de la que participaron jugadores que vistieron la camiseta de Racing desde que se inauguró el mítico estadio.

“Es como una religión”, graficó Giovanni Moreno hace unos días a la hora de representar en palabras la pasión del hincha de Racing. Y hace 60 años fue erigido el templo de ese amor celeste y blanco, el epicentro donde la fidelidad racinguista asombró al mundo: el estadio de La Academia.

Para conmemorar las seis décadas del imponente Cilindro se realizó una pequeña ceremonia en la previa al choque con Colón.

En el campo de juego, a medida que sus nombres resonaban en el estadio, fueron apareciendo jugadores emblemáticos que vistieron la casaca albiceleste en cada una de las seis décadas. Los futbolistas portaron una camiseta especial, con un parche en el brazo izquierdo con el logo del cumpleaños.

Así, fueron apareciendo Manuel Blanco y Norberto Cupo (jugadores de la década del 50 y que estuvieron presentes en la apertura del estadio), Juan José Pizzuti, Oscar Martín, Humberto Maschio y Juan Carlos “Chango” Cárdenas (década del 60), Juan Barbas (Década del 70), Rubén Paz y Miguel Colombatti (Década del 80), Rubén Capria década del 90) y Diego Milito (de la década del 00).

Los futbolistas saludaron al público y luego realizaron una suelta de globos que tenían impresos el número 60. Las figuras posaron para una foto con el actual equipo titular de La Academia.

Además, en las inmediaciones del estadio también estuvieron presentes dos ex jugadores y campeones del 2001: Francisco Maciel y Martín Vitali.

Como parte de los festejos, se organizó la entrega de una plaqueta a los familiares del el Dr. Carlos Paillot, presidente del club en el momento de la inauguración del estadio y del recordado tricampeonato.

Testigo de las más entrañables hazañas, de las glorias y sinsabores que marcaron la historia del club, el Cilindro cumplió 60 años. Y seguirá albergando a quienes cada fin de semana llegan hasta él para alentar con el alma a sus colores y demostrar que Racing es, como alguien dijo una vez, “el arte de amar con fe”.

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