miércoles, 8 de septiembre de 2010

Confianza ciega

El entrenador de Racing, Miguel Ángel Russo, dejó en claro que a pesar de las tres derrotas consecutivas, su optimismo se mantiene firme de cara al futuro. Urgencia de puntos y la exigencia de hacer explotar las virtudes de un plantel con nombres de relevancia: Los aspectos que pondrán a prueba a los protagonistas de un presente indescifrable.

“La paciencia es una virtud”. Mensaje del cual intenta alimentarse el mundo académico para no perder la tolerancia y reafirmar una convicción que se debilitó fugazmente. Esa “tranquilidad” que rondaba por Avellaneda se atormentó con facilidad y las estadísticas revivieron las tan conocidas preocupaciones.

La situación amerita un análisis minucioso de ciertas cuestiones futbolísticas que se escondieron detrás de dos triunfos desde un comienzo pero que dijeron presente demasiado pronto. El equipo, en tan solo cinco cotejos, dejó al descubierto una bipolaridad propia de un elenco que parece transitar un permanente estado de formación. La base que se mantuvo perdió la seguridad obtenida el campeonato pasado y los refuerzos aún no han podido cumplir el objetivo de su llegada: Reforzar en virtudes y características al plantel.

Esa irregularidad hoy obliga a Miguel Á. Russo a dejar en claro que el único plazo que tiene en mente es el cumplimiento formal de su contrato. Perseguido por el exitismo del fútbol actual y la presión que genera la fuerte inversión de la dirigencia en busca de resultados que aún se mantienen envueltos en incógnitas, el técnico de La Academia mantiene intacto su perfil de cautela e intenta transmitir el mismo optimismo que se trajo luego del triunfo en la Bombonera.

“Es normal y entendemos a la gente”, aclaró el DT. Difícil resulta en diversas ocasiones dominar los impulsos de ansiedad que siente el hincha. Cansado de acumular más padecimientos que alegrías, la desilusión tempranera sufrió tres golpes directos a la esperanza. Más allá de la confianza del entrenador en sus dirigidos, Russo deberá hacer uso de sus capacidades para no herir más a un equipo desorientado. Si bien queda todo un certamen por delante, no hay espacio para pruebas ni experimentos prolongados.

Si Giovanni Moreno no siente comodidad jugando tan lejos del área, no se debe insistir. Si ni el propio Pablo Luguercio sabe que lugar ocupa dentro de la cancha, la claridad en sus funciones será determinante para optimizar su futuro rendimiento. Si Lucas Licht perdió la contundencia en ataque y la firmeza en defensa que mostró anteriormente, es hora de analizar otras opciones. Y la lista continúa…

El plantel y el cuerpo técnico de Racing tienen las herramientas necesarias para ir formando un presente que proyecte un futuro mejor. El objetivo primordial, ese que no quita los pies de la realidad, apunta a sumar una relevante cantidad de puntos que alejen las urgencias de un promedio que incansablemente acecha. El proceso necesario para acrecentar las aspiraciones dependerá de la obtención de un andar seguro. De un sistema bien definido que saque a relucir esa jerarquía de la que se hace referencia en los nombres propios.

El momento más oportuno para evidenciar la muestra de fortaleza mental que se requiere para salir de este pozo es el sábado. Más allá de lo dificultoso que se presenta el compromiso o de las fallas arbitrales (Candía le quebró un ligamento a Luís Fariña y no recibió ni una amonestación, por ejemplo), utilicemos con inteligencia nuestras virtudes para que dependa de Racing mirar con un optimismo justificado hacia delante. “Creo en estos jugadores”, sentenció Russo. Como siempre, ahí estaremos para creer con ustedes que se puede…

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