En el partido ante All Boys, la hinchada de Racing presentó el trapo “más grande del mundo”, cuyas medidas son 250 metros de largo por 30 metros de ancho.
Una expresión de la pasión contenida en millones de almas. Metros y metros de amor genuino. Miles de manos la acariciaron mientras ella resbalaba cuesta abajo suavemente. Un sin fin de brazos la sostuvieron con afecto mientras se iba deslizando hasta cubrir por completo cada rincón de las tribunas. Más de un hincha no pudo evitar que las lágrimas de emoción bañaran sus ojos mientras sentía el contacto con aquel manto tan querido. Los latidos de miles de corazones y el grito ensordecedor de “Racing, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo” la acompañaron hasta que ella vistió de celeste y blanco el imponente Cilindro.
Los visitantes contemplaban cómo iba tomando forma aquel magnifico recibimiento al equipo. En el partido ante All Boys, la hinchada de Racing presentó la “bandera más grande del mundo”, cuyas medidas son 250 metros de largo por 30 metros de ancho. “La Guardia Imperial” pudo leerse en letras enormes sobre el telón que le dio la bienvenida al equipo de Miguel Ángel Russo. Otra vez la hinchada de Racing le hizo saber al mundo porque será siempre distinta a las demás.
Lejos de cualquier improvisación, en la semana se utilizó el estadio para ensayar la manera de desplegar el gigantesco trapo albiceleste y de esta manera evitar que sufriera problemas (o incluso roturas) a la hora de bajarla por las tribunas.
Aunque no es la primera vez que La Academia utiliza una bandera gigantesca para alentar al equipo. El 23 de Abril de 1997 en un partido frente a River Plate por los octavos de final de la Copa Libertadores de América, los hinchas de Racing desplegaron en las tribunas un trapo que medía 187 x 40 metros y fue considerado en ese momento como el más grande del mundo.
Una vez que el trapo albiceleste abrazó por completo la tribuna, miles de manos volvieron a sostenerla para que pudieran acomodarla de nuevo hacia arriba.
Entre gritos de aliento, aplausos y lágrimas de emoción, esta noche en Avellaneda hubo metros y metros de genuino amor e interminable pasión. Y la victoria fue la invitada de lujo de la gran fiesta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario