El reconocido bandoneonista Rubén Juárez falleció el pasado 31 de mayo, mientras que Pedro Dellacha, gloria futbolística de la Academia en los años 50, dejó de existir de manera física el último domingo 1 de agosto. Desde la Comisión Directiva del club y en representación de toda la institución, se honró de manera sentida y respetusosa la memoria de ambos luego de conocida en cada caso la triste noticia. Como una nueva muestra de respeto y reconocimiento hacia el imborrable recuerdo de los dos, antes del pitazo inicial del juego ante All Boys en Avellaneda, habrá un minuto de silencio para que todo el pueblo racinguista tenga la posibilidad de despedirse de ellos.
Juárez pereció a los 62 años a causa de una larga enfermedad frente a la que había batallado con entereza durante el último tiempo. Sus restos fueron velados con honores en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
Oriundo de Ballesteros, Córdoba, se mudó a Avellaneda a muy corta edad y comenzó a alimentar desde ese momento a sus dos amores: Racing Club y el tango. A los 6 años aprendió a tocar el bandoneón y tiempo después integró orquestas típicas, mientras que al mismo tiempo perfeccionó sus dotes vocales y técnicos también en guitarra.
A partir del lanzamiento de su primer tema “Para vos canilla” en 1969, comenzó a construir una sólida y emergente carrera en el mundo del tango. Su talento y versatilidad le permitieron ganar reconocimiento y trascender las fronteras musicales. Por eso no resulta casual que a lo largo de su trayectoria haya grabado no sólo junto a grandes como Armando Portier, Leopoldo Federico y Raúl Garello, sino también acompañado de Charly García, Pedro Aznar y Litto Nebbia.
Dellacha falleció el último domingo a los 84 añós de edad. Luego de una sentida ceremonia fue sepultado en el cementerio de Lomas de Zamora, lugar del eterno descanso del gran emblema racinguista.
Zaguero de importantes condiciones tanto físicas como futbolísticas, “Don Pedro del Area” fue un modelo de jugador que despertó respeto y admiración por igual, tanto en compañeros como en rivales debido a su lealtad y liderazgo dentro del campo de juego. Llegó a Racing proveniente de Quilmes en 1952 y se quedó en el club hasta el 58, año en que su desempeño fue fundamental para que el equipo lograra su cuarto título del profesionalismo.
De manera simultánea a una carrera brillante en la Academia en la que jugó 184 partidos y consiguió 1 gol, se destacó también en la Selección Argentina. En el 57 fue el capitán del recordado equipo denominado “los Carasucias”, que se quedó con el Sudamericano de Perú y al año siguiente participó del Mundial de Suecia.
A mitad de los años 60 se retiró del fútbol tras consagrarse en el exterior y comenzó una fructífera carrera como técnico. Ejerció la profesión no sólo en Argentina sino también en España, México, Uruguay, Colombia y Perú. Con el paso del tiempo obtuvo varios títulos y marcado prestigio. Como entrenador retornó a Racing en 1976 y se puso el buzo de entrenador durante toda esa temporada.

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