En la continuación de la charla los Zuculini expresan que para ellos “Racing es todo”. Además, recuerdan la etapa en el predio de Tita Mattiussi, desmenuzan su actual convivencia y hablan de Yacob, Toranzo, Giovanni y el equipo.
“El partido con All Boys me demostró que es todo muy diferente. El pre calentamiento en la cancha, que te tiran con los rollos, el canto de la gente, esas cosas allá no se viven. Estoy contento de haber vuelto”, compara y asegura Franco. Comienza, dejando entrever el desarraigo sufrido tiempo atrás. Y avisa: “Por más que sea suplente en Racing no me interesa. Estoy para sumar, ayudar. Estoy en mi país, en un vestuario que extrañaba mucho. Lo que quería es estar acá y recuperar un poco de lo que había perdido”. Esta frase pinta de cuerpo entero el presente del muchacho que partió joven de la Argentina.
Al rato, los dos comienzan a soltar algunas peculiaridades de la vida normal. “Nos llevamos bien. Nos vamos turnando con el tema del auto, porque hay uno solo”. Y agrega: “También hay una sola ‘compu’ y ahí nos agarramos”. Quien cuenta todo esto es el Zuculini más chico. El otro absorbió la rutina europea y se encuentra más serio, más apocado. Por su parte, Franco marca que “miramos un montón de fútbol. Los canales deportivos están puestos todo el día”.
El menor arrancó de atrás en la carrera por la titularidad. En el principio de 2011, asistió a otro compromiso con otra celeste y blanca. “En Perú corrimos mucho, para aclimatarnos a la altura. No hice la pretemporada con los chicos acá, pero me voy sintiendo mejor”, narra sobre el Sudamericano Sub 20 y su ausencia en la gruesa preparación “académica”.
Los hermanos observan, analizan el equipo de Miguel Russo. “No tenemos el plus que nos daba ‘Gio’; su inteligencia para hacer las cosas más rápidas y el peligro que creaba él. Pero tenemos jugadores para jugar bien y obviamente que se puede hacer”, dice el ex Genoa, que vino con enormes ganas de conocer (“Me quiero sacar una foto”, contó cuando llegó) y compartir cancha con Giovanni Moreno. Aunque se le dio a medias.
La dupla Yacob – Zuculini representó un pilar en el mediocampo de Caruso Lombardi, en el Clausura 2009. El entendimiento de ambos marcaba un suceso importante en el equipo. Un año después se reencuentran, en otro contexto, en un elenco de distinta fisonomía y estilo. Aunque las ansias de jugar siguen siendo las mismas. “Estoy muy contento de volver a jugar en doble cinco con Yacob. Disfruto que él esté en la Selección y pase por un momento muy bueno. Eso también me da fuerza a mi, porque si pierdo una pelota o estoy desordenado, él me habla, me ordena. Entiendo que es quien que maneja todo y tengo que prestar atención en lo que él me dice porque siempre es cierto. Contra San Lorenzo me vivía hablando desde atrás, tácticamente, y yo hacía lo que me decía. Era un títere jaja… Espero que siga así, porque si no me habla nadie hago cagadas”, manifiesta entre la verdad y la gracia. Por un segundo, procesa el momento del capitán, hace un paréntesis, y larga: “Si Dios quiere y me da la posibilidad de estar, que venga. La Selección es el sueño de cualquier jugador”.
Aunque la dupla funciona bien, hoy hay otro intérprete para ocupar la posición de “Zucu” y que se conecta a la perfección con el cinco. “Toranzo es un jugador perfecto. Te puede dar fútbol y ganar metros para atacar. A veces es difícil la asociación del mediocampista con el delantero y él nos puede dar esa conexión. Él y ‘Gio’ le daban juego a este Racing y voy a respetar la decisión del técnico, somos todos compañeros. Alentaré desde el banco”, admite y se resigna. Bruno toma apuntes, piensa y anticipa: “Que no joda en el banco”. Tres palabras, un chiste. Todo lo toman con las dosis necesarias de seriedad y divertimento. A ellos jamás los envolverá la presionada vorágine de nuestro juego. Luego, Franco explica: “No me molesta estar a la par de mis compañeros. Lo hace (Javier) Zannetti en el Inter y no lo voy a hacer yo acá. Yo veía a Kaladze, que jugó diez años en el MIlan, y entrenaba conmigo y se mataba mal (en el Genoa). Entonces yo vengo acá y, también, quiero dar un ejemplo de lo que es entrenarse bien, así. Eso lo pude rescatar de allá. Estoy para aprender y no tengo problemas con eso. Si me reta cierro la boca”.
Los Zuculini están en su salsa. Racing es gran parte de su vida. Lo dicen ellos mismos. No se imaginan fuera de Racing. Los hinchas tampoco. Son ídolos. Son hijos de Racing. Se lo ganaron a partir de su juego. Pero también a base de carisma y la sinceridad que siempre prima en sus convicciones.
“Si tengo la oportunidad de volver y romperla, sería lo ideal. Pero hoy estoy tranquilo acá. Espero que vengan las buenas”, conjetura Franco. “El Cilindro vendría a ser el patio de nuestra casa. Bueno, eso lo dijo Riquelme de La Bombonera. Entonces este es nuestro quincho. Racing es todo. Nos criamos en el Tita Mattiussi. Volvíamos juntos de entrenar, Franco me esperaba. Vivíamos en Escobar y teníamos que volver sí o sí juntos. Hoy disfrutamos de todo esto”, narra Bruno.
Franco no conoce su futuro. No sabe lo que pasará o decidirán los clubes de acá a seis meses. Pero acá es feliz, está atado a diversas emociones que en Europa no se consiguen. Bruno aprende de la experiencia de su hermano. Dice que quiere asentarse en la “Academia”, ser titular. Sueña con ser ídolo. Y deja el después para después. Los hermanos siguen soñando: “Ojalá haya Zuculini para rato”.
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