Los hermanos Zuculini dialogaron en exclusiva con Sólo Racing (AM 1080) y Racing.com.ar y confesaron su felicidad por encontrarse juntos en Racing. En una entrevista relajada, fuera del estricto ámbito del fútbol, recuerdan los momentos de Franco en Europa, disfrutan el presente y este último admite: “Me da alegría entrenarme en el club que quiero”.
Se muestran contentos. No lo esconden. Es la pura realidad. Se los nota así, en todo momento. Más a Franco. Él se mueve sin tapujos, vende lo que es, porque está en su casa. Como cualquier ser humano libre, en su hogar, hace y deshace. Se va último del vestuario, tal vez por acomodarse el look, pero también, porque quiere exprimir el tiempo en ese ámbito sagrado. Bruno, generalmente, es el penúltimo en salir y lo espera. Son el centro de las miradas. Ambos firman gran cantidad de autógrafos. Son los Zuculini. Los hermanos más famosos de Avellaneda. Ellos no lo asumen y son dos más, entre sus compañeros, entre los empleados del club, entre la gente. Y en el reportaje que nos brindaron.
“Estoy contento porque tengo la oportunidad de jugar con él (su hermano, Bruno). Lo que más alegría me da es levantarme todos los días y entrenar en el club que quiero. Voy a disfrutar de cada entrenamiento, cada partido y cada momento”, avisa con frescura, Franco Zuculini, el hermano mayor. Enseguida, para no olvidarse, no tarda en dejar un mensaje: “Agradezco a todo Racing por bancarme y hacer lo posible para que hoy esté acá”.
“La ilusión de jugar juntos está. Tuvimos diez minutos, contra Boca, pero somos consientes que hay jugadores muy buenos”, arremete Bruno Zuculini, el menor de la dinastía.
Franco es el mayor, por ende, quien carga con las mayores responsabilidades. Bruno tiene un escudo, un amparo, un refugio con él, y cuenta: “Los consejos de él siempre están. Pero es un plus que esté conmigo en el vestuario”. “Siempre lo seguí, más que nada para criticarlo (carga y se ríe). Yo desde allá le preguntaba todo. Y compartir el vestuario es lo más lindo”, concuerda, desde su lugar, el ex Hoffenheim, y suelta: “Jugó más de lo que jugué yo en Italia y Alemania”. Comienzan a soltarse, a descontracturarse. Ahora, Franco habla en serio y dice que “preferiría que juegue unos años en Racing, se afiance, sea titular indiscutido y después piense en Europa”. Narra su experiencia: “Si a uno no le dan la oportunidad, no va andar haciendo magia. Tuve muchos compañeros, como algunos brasileros, que terminaron volviendo a sus países”. En tanto, el pibe que hoy tiene 17 años afirma: “Tengo tiempo para irme, estoy dando mis primeros pasos”, y escucha: “No juega Promoción, nada. Qué se va ir. ¡Encima se queja de los gritos, qué gritos, está loco!”, contesta con picardía el de 20.
Franco vuelve al pasado. Encuentra lejanos aquellos malos momentos. “Pensaba por qué me pasaba esto a mi. Hablando con otros jugadores te vas enterando que hay muchos que la vivieron. Te aconsejan bancar la situación, no pelearte con el técnico ni dirigentes. Esto es fútbol y no sabes si mañana jugás o no”, explica con la madurez adquirida. Desde acá recibía una recomendación contundente, cargada de sentimientos. “Yo le decía que venga, que acá iba a jugar e iba estar todo bien. Hubo un momento en que estuvo solo, mis papás estaban acá conmigo”, relata el jugador del seleccionado argentino Sub 20.
Olvidan lo que pasó, viven lo que sucede y lo que vendrá. Entre tanto, se divierten, chicanean. “Me gusta más el fútbol de Italia”, admite Franco. “Es más rústico, son como él…”, lo cruza Bruno, con atrevimiento. La espontaneidad es su esencia. Así viven, así son. Son los Zuculini.
http://www.racing.com.ar/

No hay comentarios:
Publicar un comentario