domingo, 3 de octubre de 2010

Racing encontró sociedades y goleó a Huracán

El equipo de Miguel Ángel Russo levantó el nivel y con fútbol le ganó al Globo, con tantos de Hauche, Fernández y Giovanni Moreno. Y Ahora se viene el Rojo.

Si algún hincha solo pudo ver los primeros diez minutos del partido le costará entender como aquel equipo apático del inicio terminó derribando a fuerza de goles y fútbol al Globo de Miguel Ángel Brindisi. Es que como sucedió en los últimos encuentros, a La Academia le costó acomodarse en el campo de juego. En los primeros instantes, Huracán coqueteó dos veces con el gol a través del Roly Zarate (primero con un remate que pegó en Aveldaño y después con otro latigazo).

Pero cuando nadie lo esperaba, el Demonio metió la cola y cambió el curso del partido. A los 14, el arquero de Huracán la despejó hacia fuera. Y en ese momento, el alcanza pelotas Daniel Avila (marcador central en la sexta división) le dio el balón que tenía encima a Hauche para que hiciera el lateral. El delantero sacó rápido para Toranzo y este se la devolvió. Después de varios enganches, el Demonio definió como en sus mejores tiempos en Argentinos. El tanto a favor pareció inyectarle serenidad a Racing. El equipo empezó a tocar la pelota con más criterio y a crecer a lo largo del terreno. De a poco, el circuito de fútbol se alimentó con sólidas sociedades: Toranzo-Giovanni-Fernández-Hauche.

A los 24, un centro de Toranzo buscó con precisión a Fernández, quien entró corriendo al área. Cabezazo y 2 a 0. A estas alturas, más de un hincha se restregaba los ojos para comprobar lo que estaba viendo. Un minuto después, Hauche desperdició otro centro enviado por Fernández. Con confianza, Racing siguió generando situaciones para aumentar el marcador. A los 29, Cáceres mandó otro centro y Lugüercio no pudo usufructuarlo. Diez minutos después, Toranzo mandó otro pase exquisito para Fernández pero esta vez demoró en definir. Así se cerró la primera etapa: con un Racing despilfarrando situaciones de gol y un Huracán tibiamente intentando revertir el marcador.

En el complemento, La Academia bajó los decibeles pero continúo teniendo como su mejor arma de ataque a un Fernández imparable, que puso en jaque a la defensa de Huracán con cada una de sus veloces arremetidas. Aunque también hubo algún pasaje de distracción en la última línea local que deberá corregir: a los 15, después de una maraña en el área (con agarrones incluidos), la pelota se fue muy cerca del palo de De Olivera. Pero Racing comenzó a mandar señales de que todavía faltaba algo más. Con el correr de los minutos, hubo algunos fuera de juego protagonizados por Hauche y Toranzo. Y Russo mandó a la cancha a Claudio Bieler. Mientras tanto, Huracán se las arreglaba para intentar descontar aunque sin generar demasiado trabajo para de De Olivera.

A los 32, Giovanni sacó a relucir su enorme calidad: Bieler hizo un pase para Hauche, el Demonio se la cedió a Gio y el colombiano hizo pasar de largo al defensor, la levantó por encima y la mandó al fondo de la red. Así, Gio pagó por adelanto su deuda por no poder estar el próximo sábado ante Independiente. Con el tres 3 a 0, solo hubo tiempo para que Bieler intentará hacer su gol y para que el “Ole, Ole” retumbará en todo el Cilindro como reflejo de lo que se transmitía desde adentro. La Academia encontró el fútbol que había perdido y las sociedades que necesita para hacerlo crecer. Con un tres a cero y la confianza recargada, irá de excursión al mismísimo infierno. Y deberá demostrar que del aquel equipo apático ya no quedan rastros y que el verdadero Racing es ese endemoniado de goles y de fútbol.

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