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domingo, 29 de enero de 2012

Al diablo se lo comió un demonio

Merecido. Ese es el calificativo más acorde al triunfo de Racing sobre Independiente. La Academia, sin su DT en el banco, superó a su clásico rival por 1 a 0 en el score final, pero durante los noventa minutos, sin lucirse, fue el dominador del derby de Avellaneda que se jugó en Mar del Plata.

En la primera etapa el trámite le fue favorable y tuvo las acciones más claras, varias de ellas generadas de los pies de Gio Moreno, uno de los más destacados del encuentro. El colombiano fue “atendido” más de una vez por la defensa rival y se mostró como el más peligroso de Racing.

Un cabezazo suyo y una precisa asistencia para Teo provocaron dos tapadas del arquero Gabbarini, que hasta ese entonces era lo mejor del Rojo. Si no fuese por sus manos, la Academia ya debía estar ganando.

Los de Ramón Díaz tuvieron un mano a mano que Parra no llegó a conectar, pero no más de eso. Racing siempre fue más peligroso en los primeros cuarenta y cinco minutos iniciales. En la segunda etapa, los interinamente dirigidos por Ubeda y Díaz tuvieron su recompensa.

En el tiempo final, Racing avisó con un remate de Gio desde afuera del área que apenas se fue desviado. A los 15 minutos, otra vez el enganche aparece para habilitar a Gabriel Hauche, quien definió cruzado para quebrar la resistencia del arquero rojo.

Tras el gol, una “picardía” de Teo (le pasó la pelota a Gabriel Militto para celebrar el tanto) sirvió para que el defensor reaccione con un pelotazo y Sergio Pezzotta lo expulse. Independiente quedaba con 10 hombres y la mitad dulce de Avellaneda parecía encaminarse al éxito.

Si bien Racing bajó un poco el ritmo, y le permitió a Independiente acercarse al arco bien defendido por Sebastián Saja, la victoria nunca estuvo en serio peligro. Ni siquiera cuando Pezzotta compensa expulsando a Hauche, quien cayó dentro del área e interpretó que simuló. Doble amarilla y a las duchas.

Con la impotencia de la derrota, Godoy fue expulsado también en Independiente y su equipo terminó con nueve hombres. La fricción y la sangre caliente recorrieron el clásico y dejó de lado al fútbol en los minutos finales. Racing que ya tenía la ventaja se aprovechó de esto y se llevó al Copa Provincia de Buenos Aires.
 
La Academia cerró su participación en el verano con el mejor partido disputado que, claro está, influye que haya sido ante su eterno rival y con signos positivos de cara al primer encuentro del Clausura frente a Tigre. Formaciones Independiente 0: Adrián Gabbarini; Eduardo Tuzzio, Julián Velázquez, Gabriel Milito y Maximiliano Velázquez; Matías Defederico, Hernán Fredes, Fernando Godoy, Osmar Ferreyra; Facundo Parra y Patricio Rodríguez. Dt: Ramón Angel Díaz. Racing 1: Sebastián Saja; Iván Pillud, Marcos Cáceres, Matías Cahais y Lucas Licht; Agustín Pelletieri, Claudio Yacob y Lucas Castro; Giovanni Moreno; Gabriel Hauche y Teófilo Gutiérrez. Dt: Rubén Díaz-Claudio Ubeda.
 

sábado, 27 de agosto de 2011

Sin jugar bien, Racing se quedó con un punto

La Academia no generó suficientes jugadas de gol, lo que la llevó a empatar con Arsenal 0 a 0. Hubo tres expulsiones en el partido: Teo Gutiérrez y Viola en el local, y Ortíz en la visita.

Racing no pudo superar a Arsenal jugando en el Cilindro de Avellaneda. Fue un 0 a 0 con muy pocas situaciones de gol y mayor posesión de pelota por parte de la visita.

Al comienzo del partido, los de Simeone salieron con todo. De hecho, antes del minuto de juego Teófilo Gutiérrez cabeceó afuera, tras recibir un centro de Hauche. Hasta los cinco minutos La Academia propuso, para luego cederle terreno y pelota a los del Viaducto.

Hauche probó a Campestrini, pero no pudo romper el cero. Promediando el primer tiempo, Teo convirtió pero estaba adelantado. Eso fue toda la producción del elenco del Cholo. El local tuvo a sus laterales muy retenidos, un poco por errores propios y otro poco por la presión que ejercía Arsenal en el terreno de juego.

En el complemento todo siguió igual. A los seis minutos Castro llegó y definió en una jugada aislada, pero otra vez la posición adelantaba les ahogaba el grito de gol. Increíblemente, tres minutos más tarde Teo se fue expulsado. El colombiano vio la amarilla por protestar, y al instante Abal le sacó la roja. Probablemente existió un insulto del delantero.

Con un hombre menos, Racing volvió a tirarse para atrás. Pero los dirigidos por Gustavo Alfaro sólo supieron tener la pelota, sin generarle situaciones de riesgo a un dolorido Saja.

A falta de diez minutos tuvo que irse expulsado el Marciano Ortíz. Esto nada cambió, puesto que seis minutos después ocurrió lo mismo con Viola, que había reemplazado a Lucas Castro. El joven futbolista sólo estuvo 17 minutos en cancha…

Así, por el momento La Academia sigue en la cima con ocho unidades, pero aún deben jugar los otros cuatro punteros. Por el trámite del partido, el empate no estuvo mal, pero Simeone se llevó mucho trabajo para la semana.

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lunes, 8 de agosto de 2011

Laboratorio AP'11

En un partido muy mal jugado, el empate fue lo más justo. Simeone pifió en incluir a Lugüercio de lateral tras la salida momentánea de Cahais y se produjo por ese sector el empate del local. Aprobados los debutantes.

Falta tiempo, y es lo que no sobra. Y el DT trabaja, pero falta mas trabajo para que sus jugadores asimilen la idea. No obstante, el trabajo lleva tiempo. Y es lo que no sobra. Así anda Racing, y transitara en esta línea por una buena parte del campeonato. Entre las urgencias y los deseos. Simeone empleara los juegos oficiales para dar con el esquema y los nombres preferibles para que lo lleven a cabo de la mejor forma. Sin embargo la necesidad de sumar es hoy, y podría ser riesgoso utilizar al Apertura como laboratorio. Al Cholo no le queda otra.

Durante buena parte de la semana se trabajó con un equipo que incluía a Lluy y Aveldaño entre los titulares. Castro era presentado a mitad de semana y su yunta platense días posteriores. Pero la jornada de Victoria se tenía guardadas algunas sorpresas: debut desde el inicio para Pata Castro, Sainz de movida, Luguercio si Viola no. Un equipo que se vio en cancha junto por primera vez tuvo la responsabilidad de poner la cara en la primera fecha del torneo, con todo lo que esto implica en el mundo Racing. E hizo lo que pudo, ante un rival de baja jerarquía.

Racing encontró el tanto cuando nada pasaba en el juego. El desborde con potencia de Castro fue una de las primeras credenciales que mostró el ex GELP, que tuvo la dicha de que termine con la factura de Teo. El colombiano no esta en la mejor forma física, aunque la primera que tuvo la mando a guardar. Antes y después del gol, estuvo cortado en la delantera y a más de veinticinco metros de distancia del resto del equipo. En varios pasajes del juego se dejo ver como la línea defensiva y de volantes estaban escampo propio y el goleador caminaba entre los centrales de Tigre.

Lo sorpresivo, más allá del gol, fue nada cambio en el desarrollo del juego, por lo menos en la primera etapa. Ya que Racing se mantuvo expectante dejando jugar al local hasta el medio campo y presionar a partir de la zona de volantes y Tigre pregonaba con ser prolijo y abordar el juego a partir de sus carrileros y el manejo de Pio. En ese sentido fue importante la labor de Pelletieri. El volante entendió bien los tiempos de la preso e hizo los relevos a la perfección para no tomar a nadie mal parado.

El segundo tiempo entrego matices similares, tanto positiva como negativamente. La Academia no tiene como premisa ser poseedor del balón, sino todo lo contrario. Y decididamente se cae dicha variable cuando saca una diferencia en el marcador. Sucede que lo pago caro y lo seguirá haciendo hasta que no consiga encontrarse como equipo y descansar en la sana confianza del conocimiento de cada paso del partido. No alcanza con la sensación de solvencia de Saja desde el arco, ya que una minima fisura se paga y por un tiempo se pagará caro. El gol del empate es un fiel reflejo, más allá del error del DT en apostar a que Luguercio podría reemplazar transitoriamente a Cahais como lateral izquierdo.

En un equipo en formación y con el agregado que aun siguen llegando jugadores y que otros no van a la par en lo físico por distintas razones, el panorama para pelear arriba no es del todo alentador. En el mejor de los casos, esto arrancará cuando este llegando a su fin el campeonato.

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Un empate que ¿sirve?

Racing mostró un equipo agresivo, por momentos, y un conjunto retrasado posicionalmente en el campo de juego que agrandó a los jugadores del conjunto local.

En los primeros minutos del cotejo se vio plasmada en el verde césped la idea que tiene en mente el entrenador de La Academia cuando el equipo de Avellaneda era el encargado de controlar los hilos del encuentro, desde la posesión del balón hasta la agresividad en todas sus líneas.

Enseguida el visitante consiguió ponerse en ventaja con un tanto de Teófilo Gutiérrez y las ilusiones de ver un “nuevo” Racing golpearon las puertas del cotejo. Pero inesperadamente se vio una idea de juego completamente defensiva en la cual Pablo Lugüercio pasó de ser delantero a jugar de “3” y Gabriel Hauche de “4”.

Asimismo, el monopolio del balón que se mostró en los primeros minutos se vio alterado por el estado del campo de juego y la fricción constante que ejercían los jugadores locales. Fue un partido trabado, disputado, peleado, una batalla.

La peligrosidad de La Academia pasó a ser la contra manipulada por un solo jugador: Teófilo. Sólo contra el mundo, cuatro defensores mordiéndole los talones, por momentos se hizo imposible para la gran figura académica.

Finalmente el empate del “Matador” llegó por parte de Ramiro Leone y, de esta manera, el conjunto de Diego Simeone se vio obligado a salir a volver a conquistar la victoria que le otorgaba los primeros tres puntos del campeonato.

En el final lo tuvo Valentín Viola pero el cotejo finalizó empatado en un tanto. Racing mostró una cara defensiva –algo raro por las ideas del entrenador-. Recién es el primer partido y lejos tendrán que quedar las conclusiones y las críticas. De este equipo se espera mucho, la ilusión es grande, se sumo un punto, el próximo encuentro ante Godoy Cruz será una prueba para empezar a ver el Racing que todos queremos.

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Racing no supo sostener la ventaja y terminó empatando con Tigre

La Academia debutó con un 1 a 1 en Victoria. Arrancó ganando con un gol de Teo Gutiérrez en la primera parte, pero a quince minutos de que termine el partido, Leone igualó para el Matador.

La racha conseguida en los amistosos de pretemporada no pudo prosperar. El equipo de Diego Pablo Simeone comenzó de mayor a menos y terminó igualando ante un elenco que se encuentra muy comprometido con el promedio.

Racing se mostró superior a Tigre y generó algunas situaciones. A los 25 minutos logró abrir el marcador tras un gran desborde del flamante refuerzo Lucas Castro, quien envió un centro para que Teófilo Gutiérrez adelante a la Academia. Es el gol número doce del colombiano, en 17 partidos jugados.

Con el resultado a su favor, la visita cuidó la pelota y no logró herir al local. Sebastián Saja tuvo un buen primer tiempo pero no pudo repetir en el segundo. Cerca del término de la primera parte, el ex San Lorenzo tapó un pelotazo espectacular al ángulo, pero luego tuvo algunas intervenciones flojas.

En la segunda mitad, Tigre se preocupó un poco más por buscar el empate. Si bien Racing no se metió atrás, el Matador insistió. Un gol bien anulado a Luna (mal salida de Saja) fue un aviso para la defensa racinguista. Pero, la misma, nada pudo hacer a los 30 minutos, cuando Emiliano Leone conectó un centro desde la derecha y fulminó las esperanzas del arquero visitante.

En la primera fecha del Apertura 2011, Racing y Tigre se repartieron puntos. Si bien no se mostró del todo superior, la Academia pudo haberlo ganado, pero no supo hacerlo en el momento justo.

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sábado, 30 de julio de 2011

De cabeza al Apertura

Dos testazos de Martínez le dieron una nueva victoria a Racing durante su preparación. Le ganó en el Cilindro 2 a 1 a Atlanta después de estar en desventaja. Ya piensa en el debut con Tigre.

Cuarto amistoso de pretemporada, cuarto triunfo para la Academia. Luego de superar a Villa San Carlos, Acassuso y San Lorenzo, Racing se despachó hace un rato de Atlanta.

Si bien el encuentro arrancó adverso (el Bohemio se puso en ventaja con un tanto de Bielkiewicz a los 12 minutos), el elenco de Diego Pablo Simeone fue de menor a mayor y se sin jugar bien, sacando provecho de la pelota parada.

La primera parte sería para Atlanta, pero en los segundos 45 minutos el equipo de Avellaneda pudo dar vuelta el resultado. A los 10 de la reanudación, Martínez igualó de cabeza tras un tiro libre.

Con las acciones igualadas, Racing se acomodó mejor en el campo de juego y, acompañado por un gran número de gente, mostró que es un equipo de Primera División y que buscará ser protagonista del Apertura, aunque no le sobró nada.

En el epílogo, cuando parecía que terminaba todo en empate, otra jugada procedente de un tiro libre le daba el segundo y último gol al local. Martínez volvió a conectar de cabeza para vencer las buenas intenciones del arquero Llinas.

Si bien Racing logró su cuarto triunfo al hilo en esta pretemporada, aún restan cosas por corregir. Al final, Atlanta, recientemente ascendido a la B Nacional, lo apuró y casi lo iguala. Entre Saja y la mala puntería del rival, salvaron a los de Simeone.

Pensando en el debut con Tigre en el Apertura, el cambio que podría generar una mayor performance en el equipo, sobre todo en ofensiva, es el regreso de Teófilo Gutiérrez que, se estima, iría por Viola.

Formaciones:

Racing 2: Saja; Pillud, Martínez, Sainz y Cahais (Silva); Lluy (B. Zucullini), Pelletieri y Toranzo (Litch); Hauche, Lugüercio (Fariña) y Viola. DT: Diego Simeone.

Atlanta 1: Llinas; Arce, Milán, Segovia y Lugo; Pajón, Galeano, Pogonza y Fabro; Aparicio y Bielkiewicz. DT: Javier Alonso.

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lunes, 20 de junio de 2011

En brindis ajeno, Racing se quedó sin copa

La Academia se habia puesto en ventaja a traves de Hauche. El campeón del fútbol argentino reaccionó y, en tres minutos, con goles de Zapata y Fernández liquidó el sueño académico de clasificarse a la Copa Sudamericana. Racing terminó con 23 puntos y fue el último partido de Russo. Vélez tuvo su fiesta.

El destino le había hecho un guiño cómplice con el resultado de River. Así, Racing llegaba a Liniers con la chance de obtener una victoria que le permitiera sacar boleto a la Copa Sudamericana. Enfrente, tenía a Vélez, el flamante campeón del futbol argentino. Pero, como sucedió en gran parte del torneo, el equipo de Russo no encontró nunca la fórmula más acertada para quedarse con los tres puntos. Y así, cayó por 2 a 1 ante los de Gareca. En su último partido en La Academia, Miguel Ángel Russo no pudo regalarle al pueblo académico una sonrisa ni devolver a Racing al plano internacional.

En los primeros minutos, Racing intentó tocar con criterio. De a poco, Vélez empezó a hacerse dueño de la pelota con la soltura propia de un equipo sin presión que ya cumplió su objetivo. Antes de los tres minutos, De Olivera le tapó el gol a Fernández. A los 6, Aveldaño no llegó a conectar la pelota tras un envío de Toranzo. Y, en medio de los intentos académicos, llegó el primer gol del partido: a los 9, Zuculini metió un pase para Hauche y el Demonio remató al primer palo. Así, Racing se metía en la Copa Sudamericana. Pero la alegría iba a durar muy poco.

A los 14, hubo un remate de Lugüercio que se fue rozando el palo tras el despeje del arquero. Un minuto después, Yacob perdió la pelota, la interceptó Zapata, quien remató y, gracias a un desvío en Aveldaño, marcó el empate. El equipo de Russo no había asimilado el golpe cuando sobrevino el 2 a 1. A los 18, Silva metió pase para Fernández en el área y el ex River no perdonó. A pesar de estar en desventaja, La Academia fue al frente como pudo. A los 20, Barovero le tapó un mano a mano a Hauche. El Demonio se mostraba movedizo y complicaba en ataque. Pero Racing perdía infantilmente la pelota y sufría con las arremetidas de Moralez y Fernández.

A los 30, tras un pase de varios metros, Hauche se las ingenió para rematar entre dos defensores pero la pelota quedó en las manos del arquero. Después, Silva se lo perdió dos veces.

A los 41, el Burrito Martínez casi hace una de las suyas en el área pero fue interceptado justo por Martínez. Un instante después, hubo un cabezazo desviado de Lugüercio y un remate de Toranzo a las manos del arquero. La primera parte se cerró con el interrogante de que si Racing sería capaz de dar vuelta la historia.

En el comienzo del complemento, La Academia intento manejar la pelota. A los 5 minutos, hubo un remate de Pillud que se fue por arriba. Después, hubo un cabezazo de Licht que se fue cerca. Desde la tribuna local bajaba un “Ole, Ole”. Racing parecía ir en busca del empate de manera desordenada, con un nerviosismo que le impedía concretar las ocasiones y lo llevaba a equivocarse en los pases. El equipo de Russo tenía en Hauche a su jugador más desequilibrante. A los 18, hubo un remate de Zuculini y otro del Demonio que se fueron desviados. A los 23, se lo perdió Aveldaño tras pase del Payaso. Russo mandó a la cancha a Viola por Zuculini.

A los 28, Silva sacó un remate desviado tras pase de Martínez. Racing dejaba espacios en el mediocampo que eran aprovechados por el local. Cuando iban 30 minutos, Yacob cabeceó desviado y Vélez respondió a través de Cantero. Cinco minutos después, hubo un disparo de Lugüercio a las manos de Barovero. En ese momento, el área académica fue invadida por el humo de las bengalas y el partido estuvo parado unos minutos. El encuentro se reanudó aunque De Olivera apenas podía distinguirse en medio del humo. A los 43, se lo perdió Aveldaño. Racing siguió intentando con más ganas que futbol, con más corazón que orden e inteligencia. En el descuento, Hauche se lo perdió. El árbitro marcó el final y Vélez pudo desatar su gran fiesta de campeón. La Academia terminó una irregular campaña de 23 puntos y no pudo cumplir ninguno de los objetivos. Russo dirigió su último partido y se alejó de Avellaneda. El pueblo académico fue el invitado de una fiesta ajena y se quedó sin copa para brindar. Habrá que aprender de los errores y dar vuelta la página. La historia y el pueblo académico así lo demandan.

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Señales de humo

Otra vez (y van), Vélez volvió a poner a Racing en su lugar. Para aquellos despistados que aun dudan sobre el andar de la Academia, en todos los aspectos, no fue en vano el paseo por Liniers.

Tristeza. Envidia. Bronca. Preocupación. Certezas. Son las primeras sensaciones que me vienen a la mente a la hora de escribir estas líneas y recordar el paso por el Amalfitano. Aspectos que fueron apareciendo durante todo el domingo, pero que salieron juntos a la luz mientras transcurría el segundo tiempo y Racing estaba supeditado a los deseos de un campeón alegre, convencido, lógico y racional en el campo y en las tribunas. Y ni la gente lo pudo parar. Esa que eternamente saco la cara por el equipo y puso las cosas en su lugar en cada contienda desfavorable. Claro, hace un tiempo que en nuestro futbol, por cuestiones que todos creemos conocer, los hinchas han pasado a ser decididamente actores de reparto. Y Racing pierde en la cancha, y ya no gana en las tribunas. Porque no lo dejan. Los escasos 2 mil hinchas que se acercaron a Liniers debieron dar señales de humo, como quien esta perdido y pide ayuda para ser atendido y llamar la atención. La organización de nuestro futbol tomo la decisión de que los partidos se resuelven en l cancha, y esos duelos que servían en muchas ocasiones de consuelo, ya no se dirimen en los estadios. Y así, Racing pierde feo. Muy feo, como en la noche de Liniers.

Al equipo de Gareca le llevó el gol de Hauche y cuatro o cinco minutos mas sacarse de encima los festejos que se dieron en la previa y retomar el camino que lo llevo al éxito. De saltar y festejar en el medio de la cancha salieron a jugar un partido ante un rival que tenia la urgencia de ganar para volver a un torneo internacional. No obstante, hubiese sido saludable que en algún momento hubiesen apostado a ganador y devolverle algo a partir de la paciencia (¡¡¡muuuuuchaa!!!) que le tuvo el publico a un equipo que paso por altibajos nunca visto antes. Nada de eso sucedió, porque durante los primeros minutos el dominio fue del visitante por las torpezas de un rival desconcentrado, errático y de festejos. Basto que Hauche defina impecable el buen servicio de Zucu, que corrió más de treinta metros con el balón en su pie derecho, para que el campeón acuse recibo.

Y aunque lo del Fortín no corra por el lado de la suerte, para empatar la tuvo. En el primer avance serio, tras una salida confusa de Yacob, Zapata presionó bárbaro y el remate que tenía destino de nada fue nada más y nada menos que el empate. La confirmación de que Vélez estaba en partido y un golpe certero a las aspiraciones de un Racing que no pudo ganarse un lugar en la copa más allá de que se libero un cupo más. A la vuelta del empate cayo el segundo por consecuencia del primero y chau partido. Aspecto que así entendieron todos. Los locales se adueñaron del partido y Racing lo empezó a seguir desde atrás (muy atrás) dando lastima.

En el complemento, y aunque Moralez no estaba en cancha, no se modifico el escenario. La hibrides de los de Russo se contrastaba con un elenco que sin correr cubría todos los espacios del campo, presionaba por la buena ubicación de sus hombre y salía rápido en busca de De Olivera, que fue protagonista que varias jugadas en las que lo quisieron exponer al ridículo con definiciones cargadas de firuletes. Entre los chiches y las individualidades del campeón se fue un partido (torneo/temporada) que no disto en nada al del torneo pasado. Vélez sigue siendo el mismo: peleando todos los torneos, con lógica y sentido común y apostando a un fútbol de alto vuelo cuando el contexto así lo requiere. Racing también: sin la concreción de ninguno de los objetivos, ninguneado ante un equipo/institución modelo de nuestro fútbol dejando a las claras sobre que senda caminamos, lo lejos que estamos y que, desde aquel 0-2 en Avellaneda a este 1-2 en Liniers, nada ha cambiado.

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lunes, 13 de junio de 2011

Increíble derrota de la Academia

Racing arrancó con todo y a los cincuenta segundos ya ganaba con un gol de Teófilo Gutierrez. El colombiano después amplió la diferencia pero los de Russo no pudieron sostener la victoria y Godoy Cruz lo dio vuelta: ganó 3 a 2 en Avellaneda. Se complicó la clasificación a la Sudamericana.

Nadie puede creer el partido que se le escapó a Racing

La obligación a ganar existía. Racing debía sumar de a tres para alcanzar una colocación que lo ubique próxima Copa Sudamericana. Y arrancó con esa mentalidad, porque el empate inicial duró sólo cincuenta segundos. Otra vez, el gran Teófilo Gutiérrez, puso la cabeza para adelantar a la Academia.

El tanto de colombiano ponía al conjunto de Miguel Ángel Russo en zona de clasificación con 55 unidades, desplazando a Arsenal, que cosecha uno menos. Con la ventaja, Racing insistió en seguir atacando, y se mostró superior a Godoy Cruz, que quedó atado en su zona sin poder salir.

De tanto ir, con la capacidad ofensiva de Teo, Gabriel Hauche y Pablo Lugüercio, el local provocó algunas situaciones hasta conseguir su propósito. Otra vez Gutiérrez apareció para quebrar las buenas intenciones del arquero Sebastián Torrico. Iban 27 minutos y Racing encontraba un resultado excepcional.

Sin embargo, paulatinamente, el Tomba se fue despertando y comenzó a inquietar a la defensa de la Academia mientras la fricción y la protesta empezó a resaltar en el campo de juego. El árbitro, Germán Del fino, amonestó a tres futbolistas visitantes y a dos de Racing, pero el vértigo continuó.

Cuando se moría la primera parte, Godoy Cruz se encontró con un gol que, por lo realizado, no merecía tanto. Descontó gracias a Mariano Donda a un minuto del final y, en una jugada, le cambió el perfil al partido. Del Racing arrollador que inició el cotejo, el encuentro sumaba un poco de dramatismo.

El segundo tiempo siguió con el ritmo con el que finalizó el primero. Godoy Cruz un poco más activo que la Academia, que había resignado fuerzas para buscar un tercer gol. Los de Da Silva insistieron y a los diez minutos alcanzaron la igualdad gracias a un tanto de un viejo conocido, Rubén Ramírez.

La preocupación reinó cuando parecía que, minutos antes, estaba todo cocinado, porque Racing, al menos, era bastante superior al rival, un rival que hasta hace una jornada tenía chances de campeonar. Pero, el rendimiento ofensivo de cayó y se notó. Patricio Toranzo se perdió, Hauche careció de presencia y los otros puntas poco entraron en juego.

Mientras Russo realizó dos variantes en simultáneo para ganar el partido (Viola por Lugüercio y Lluy por Franco Zuculini), el partido tenía llegadas en ambos arcos. Fernández se lo tapó a Ramírez y Torrico a Gutiérrez.

A diez del final, se fue el goleador Ramírez (ingresó Salinas) en medio de una silbatina, ya que el ex atacante de la Academia gritó su gol. Pero esto no sería lo peor para Racing. En el tiempo de descuento, una desatención en defensa, le dio al Tomba la posibilidad de ganar el partido. Y no la desaprovechó.

Un rebote hizo que el réferi Gabriel Delfino sancione un penal a favor del visitante. Mariano Donda, uno de los más activos del partido, convirtió colocando el balón a la derecha de Fernández. Godoy Cruz alcanzó la victoria (la primera vez en su historia que gana en el Cilindro) y Racing complicó su plaza en la futura Sudamericana.

Ahora ya no depende de sí. Está obligado a ganarle al flamante campeón, Vélez Sarsfield, y esperar que Arsenal y Argentinos no sumen y/o que River juegue la Promoción para liberar un cupo más de los clasificados. Complicado…

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lunes, 6 de junio de 2011

Racing se perdió en el Bosque y solo encontró un empate

En un partido muy luchado, donde hubo poco fútbol y mucha pierna fuerte y fricción el Lobo y la Academia empataron 0 a 0. Racing tuvo las más claras pero no pudo convertir. Ambos se fueron disconformes con el resultado porque los dos tenían que ganar.

Racing viajaba a La Plata con la misión de reencontrarse con una victoria que salvaguardara la clasificación a la copa Sudamericana y que borrara de las retinas de los hinchas la paupérrima imagen dejada ante Banfield. En frente, tenía un rival atormentado por el descenso y con los números en rojo. Sin embargo, el equipo de Russo careció de futbol y se llevó a marzo una materia esencial: la definición. Asi, empató 0 a 0 con Gimnasia y la clasificación a la copa aún sigue corriendo riesgo.

La Academia pareció arrancar con decisión los primeros minutos de juego. Gimnasia también mostró interés de ir en busca del arco rival. A los 5 minutos, Capurro definió mal ante una defensa académica que se mostro insegura. El equipo local abría la cancha y tocaba, recostado en la “picardía”(a veces excesiva) de Guillermo. La Academia intentaba generar juego aunque perdía la pelota, se equivocaba en los pases y abusaba de los pelotazos. Ambos equipos carecían de profundidad en los últimos metros. A los 10, hubo un derechazo de Gutiérrez que resolvió bien el arquero local. El colombiano generaba espacios y se mostraba movedizo, pero por momentos quedaba demasiado aislado. Un minuto después, Castro se patinó en el área cuando iba a definir. A los 12, Castro sacó un remate que se fue por arriba. Un instante después, Teo giró, remató y la pelota se fuera cerca del palo más lejano del arquero. Si bien el equipo de Russo parecía crecer en ataque, no lograba ser incisivo. A los 22, Toranzo remató apenas por arriba. Gimnasia tuvo su réplica a través de un cabezazo de Fontanello. A los 26, Guillermo mandó la pelota hacia la red pero la jugada fue anulada por posición adelantada. A los 31, hubo un remate de Hauche que se fue afuera. Así, con intentos de ambos lados que no llegaron a concretarse, se cerró la primera parte.

El comienzo del complemento fue de ida y vuelta. A los 3, hubo un remate de Teófilo tras pase de Lugüercio que despejó el arquero. Tres minutos después, hubo un disparo del Payaso que el uno de Gimnasia controló en dos tiempos. A pesar de que a Racing no le sobraban ideas, siguió sumando situaciones de peligro. A los 15, Licht mandó un centro al área que fue despejado justo a tiempo por Fontanello. Siete minutos después, Fernández tapó un remate de Encina. De contra, se lo perdió Racing con Gutiérrez. A los 26, Fontanello evitó que el colombiano quedara mano a mano con el arquero. Un instante después, un zapatazo de Licht que parecía sin destino casi se metió en el arco de Gimnasia. Aunque tenía sus chances, el juego de Racing apelaba a destellos individuales y eso provocaba que las jugadas no llegaran a buen puerto. A los 32, Hauche desperdició un contragolpe. Un minuto después, Castro remató y se fue cerca. Russo mandó a la cancha a Viola por Hauche.

A los 35, hubo un cabezazo de Yacob y luego un remate de Lugüercio que tapó el arquero. Mientras Gimnasia manejaba la pelota y esperaba alguna oportunidad para abrir el marcador, Racing seguía intentando llegar hasta el arco del Lobo. A los 41, hubo un remate de Teo, tras centro de Viola, que pegó en el palo. El entrenador académico mandó a la cancha a Fariña por Zuculini. Pero el cero fue inamovible. Así, Racing se volvió a Avellaneda con un empate con sabor a desazón. “Tenemos que jugar más colectivo”, aseguró Teo en el final. En las dos fechas que quedan, el equipo tendrá que recuperar aquella identidad colectiva para que el objetivo copero no se pierda como Racing en el Bosque.

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domingo, 29 de mayo de 2011

Un taladro a la ilusión

Banfield derrotó con justicia a Racing por 3 a 1. En el primer tiempo el equipo de Méndez marcó 2 goles, por intermedio de Ferreyra y Toledo, y en el segundo tiempo se dedicó a cuidar el resultado. A pesar de jugar casi media hora con un hombre de más Racing sólo pudo convertir con un gol en contra. En tiempo de descuento Bustos aumentó la diferencia.

Racing estaba obligado a ganar para cuidar la clasificación a la copa Sudamericana y para tratar de terminar bien arriba este torneo y Russo desde los papeles quiso ganarlo, al poner tres delanteros, al marcar tan solo con tres en el fondo para tener cuatro volantes que ocupen todo el ancho de la cancha, pero en el campo las cosas no salieron bien.

Banfield se plantó con cuatro en el fondo, también con cuatro volantes a lo ancho del campo de juego y Achucarro dándoles una mano, dejando solo a Ferreyra para que se las arregle con los tres del fondo de Racing.

A Méndez las cosas le salieron mejor que a Russo. Los volantes de Banfield les ganaron el duelo a los de Racing y Toranzo nunca pudo manejar el partido, y encima Ferreyra jugó un gran partido, yendo todo el tiempo contra Martínez, que era el que tenía que sobrar en la defensa.

Los primeros 10 minutos fueron de ida y vuelta, pero luego Banfield controló mejor el partido.

A los 19 llegó el primer gol, en una contra Ferreyra la aguantó ante Martínez, giró y en velocidad dejó parados al líbero y también a Cáceres y definió de zurda junto al palo de Fernández.

Racing seguía tan intrascendente como antes y diez minutos más tarde, luego de un lateral ofensivo otra vez Ferreyra la aguantó ante Martínez y descargó ante Toledo que definió cruzado con tanta fortuna que se desvió en Cáceres y descolocó a Fernández.

A partir de ahí Racing tuvo el control de la pelota, pero no lograba inquietar a Bologna, tan es así que la primera jugada clara que tuvo Teo fue a los 34 y luego de un enganche definió muy mal con zurda.

Más tarde tuvo otra, a los 40 luego de un centro Toranzo, pero no llegó a tocarla ante la precisa salida del arquero.

En el segundo tiempo la cosa no cambiaría mucho, ni siquiera con la expulsión de Víctor López a los 12 por un golpe sin pelota a Teo.

Igualmente Racing mostraba signos de querer empatar, iba desordenado y sin mucho juego colectivo, pero iba.

A los 24 tuvo una muy clara, luego de un desborde de Viola y posterior débil remate de Hauche desde el piso que controló Bologna.

Racing entendió que el camino podía ser el desborde, y así llegó el gol del descuento, a los 27 por intermedio de un gol en contra de De los Santos. Hauche desbordó por derecha y tiró un centro rasante que no pudo controlar Bologna y el rebote pegó en el pecho del defensor de Banfield que sin querer batió su propio arco.

Un minuto más tarde Teo marcó un gol que fue anulado por una inexistente posición adelantada.

Esta posición adelantada no fue la única mal cobrada en contra de Racing y especialmente en contra de Teo, que jugó al limite entre los centrales visitantes.

El equipo de Russo siguió insistiendo en busca del empate, pero no solo no lo iba a conseguir, sino que en el tercer contragolpe que generó Banfield en los últimos momentos del partido, aprovechando que Martínez se fue al área contraria a buscar la heroica, liquidó el pleito con una excelente definición de Bustos.

De esta manera el equipo de Russo suma su octava derrota, segunda consecutiva y permite que sus perseguidores se sigan acercando en la tabla de clasificación a la copa.

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lunes, 23 de mayo de 2011

Se ahogó en un vaso de Cerveza

Racing cayó por 2 a 0 ante Quilmes. El equipo de Russo había arrancado bien los primeros minutos pero en el complemento le fue cediendo terreno y pelota al Cervercero, quien merecidamente se llevó la victoria. Los goles fueron marcados por Cauteruccio y Caneo. El segundo no debió haber sido convalidado ya que se desvió en un jugador que estaba en posición adelantada.

Las lesiones y amarillas lo tuvieron a maltraer. Así, Racing desembarcó en Quilmes con un equipo remendado (con cuatro cambios) y muy alejado de aquel “once ideal” que alguna vez supo despertar la ilusión. Y, como si fuera poco, estando en la cancha del Cervecero, Russo sumo otro dolor de cabeza: el arquero Fernández sufrió una molestia en el precalentamiento (tuvo que ser reemplazado por De Olivera) y Franco Zuculini debió abandonar el partido por un golpe cuando apenas iban 10 de juego (en su lugar ingresó su hermano). Y ese Racing “emparchado” cayó por 2 a 0 ante Quilmes y otra vez hipotecó sus anhelos de pelear por el torneo hasta el final e ingresar en una copa.

En el arranque, La Academia se fue desplegando en el campo de juego aunque le costó hacerse dueño de la pelota. A los 8, el travesaño le negó su gol a Viola, tras una escapada y centro de Fariña. Con el correr de los minutos, el equipo empezó a tocar aunque se complicaba por sus propias imprecisiones.

A los 11, Hauche mandó un centro pero ningún jugador de Racing pudo empujarla hacia la red. El partido era de idea y vuelta pero ninguno de los dos equipos contaba con la suficiente profundidad en los últimos metros como para facturar.

A los 15, Cauterussio cabeceó desviado. Y dos minutos después, hubo otro cabezazo de Romeo tras un centro que cruzó toda el área académica.

Racing tenía en Hauche a su jugador más importante en ataque pero le faltaba la última puntada.

A los 23, hubo otro cabeza do de Romeo que atajó De Olivera. El arquero de Racing otra vez volvió a mostrar graves problemas a la hora de sacar desde el arco. Un instante después, Fariña desfundó un remate que desvió Gerlo.

Para peor, la lluvia empezó a caer con fuerza sobre el campo de juego y le imprimió cierto vértigo al trámite del partido. A los 31, Romeo pifió en el área tras un centro.

De a poco, Racing empezó a tocar de primera y a manejar los tiempos del partido. Pero le faltaba concentración para capturar los rebotes y esto le permitía a Quilmes acercar peligro.

A los 36, hubo un suave cabezazo de Cáceres a las manos del arquero. Dos minutos después, Cauteruccio remató y la pelota se fue cerca del palo.

A los 42, hubo un remate desviado de Pillud. Así, cayó el telón de la primera parte. Para Racing, el segundo tiempo depararía otra historia. A los 2 minutos, Romeo casi abre la cuenta pero se la tocaron justo cuando iba a definir. La Academia parecía un equipo anestesiado al que le costaba hacerse dueño de la pelota.

Y entonces sobrevino el gol de Quilmes: a los 10, Cauteruccio remató de media vuelta bien esquinado. A partir de allí, el equipo de Russo no mostró ninguna reacción ni respuesta. En cambio, el local aprovechó la ventaja y se acomodó mejor en el campo de juego. Los cambios de Caruso para reforzar la muralla no tardaron en llegar. A los 14, hubo un remate de Kalinski que se fue cerca. Racing no encontraba la pelota ni los espacios y empez al abusar del pelotazo.

A los 20, Romeo se lo perdió otra vez en un mano a mano que le taparon justo. Russo mandó a la cancha a Respuela por Fariña. Pero, a esas alturas, su equipo no daba señales ni de futbol, ni de ideas y parecía un equipo regalado que deambulaba por la cancha desorientado.

A los 28, hubo un remate desde lejos de Cáceres que se fue desviado. Y, con la ventaja a su favor, Quilmes estampó el segundo: a los 29, Caneo sacó un remate con la cara interna del pie que lentamente se fue colando hacia la red ante un De Olivera que nunca pudo llegar. De nada servirá analizar si tendría que haber sido anulado por haberse desviado en un jugador que estaba fuera de juego. Con el 2 a 0 consumado, Quilmes se dedicó a tratar de marcar el tercero y esperar el desahogo final. El equipo de Caruso pudo aumentar a través de Cerro y Vazquez.

A los 35, De Olivera le tapó el doblete personal a Cauteruccio. Una vez que el árbitro decretó el final, Quilmes desató su fiesta y alimentó la esperanza de pelear por llegar a la promoción. Del otro lado, Racing se volvió a Avellaneda con las manos vacías. El equipo de Russo volvió a mostrar su terrible irregularidad (en todo el torneo ganó siete, perdió siete y empató uno). La Academia se ahogó en un vaso de de cerveza y otra vez las ilusiones de pelear el campeonato y el sueño de entrar a la copa fueron pura espuma.

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domingo, 15 de mayo de 2011

Colectivo diferencial

El equipo dirigido por Miguel Ángel Russo, no tuvo problemas en derrotar a un débil NOB. La Academia fue: preciso, contundente, ordenado y se aprovechó del conjunto rosarino, que dejó a la vista porque es el último del torneo.

Ni bien empezó a rodar la redonda, se pudo ver que Racing jugaría con un 4-3-3 con algunos asteriscos, buscando explotar al máximo las cualidades individuales de sus jugadores. Tanto que Newell’s, mostraría el típico 4-4-2 e intentaría de contragolpe dañar el arco de Fernández.

Lo planteado por la visita, se pudo ver en los primeros minutos de partido, donde Racing no encontraba la pelota y se encontraban bien contenido los nombres mas relevantes en el esquema de Russo. Teo era bloqueado por Lema y Schiavi, Hauche había entrado en el juego que Fidelef le proponía, Lugüercio no se adaptaba en la doble función, quedando de esa manera en una nebulosa. A esto se le agregaba que Toranzo no podía manejar el balón y el fastidio de Pato, hacía que sus compañeros se impacientaran.

Poco duro este mal estar ya que a los quince minutos del arranque, se juntaron: Hauche, Toranzo y F. Zuculini, triangulando en mitad de cancha, éste último asistió a Teófilo, 'quién la mando a guardar. A partir del gol, el partido fue otro. Newell’s, sin tirar la casa por la ventana, empezó a mover más sus fichas, aunque nunca pudo dañar el arco local.

No mucho más de quince minutos demoró en caer el 2do gol. La pelota quedó en el pie de Toranzo, quién tiró un centro, que pegó en Aveldaño y se empezaba sentenciar el partido. Tal es así, que al finalizar la primera etapa, el Payaso estaba con algunos dolores y Russo (inteligente) fue corriendo a decirle al jugador que se haga amonestar, así cumplía su sanción ante Quilmes que está casi descendido, por eso el jugador se sacó la remera enfrente de Favale, que cumplió con el reglamento y le mostró la amarilla.

El segundo tiempo, solamente estuvo para solidificar algunos puntos que no estaban fuertes en la academia. Toranzo se retiró ovacionado, Aveldaño lo mismo y F. Zuculini levanto de gran manera su nivel. Para agregar, Valentín Viola entró y volvió a jugar de buena manera, desbordo, gambeteo y se entendió a la perfección con Teo.

Racing ganó y la copa Sudamericana es casi un hecho. Lo que da pena ahora, es el hecho que en este campeonato tan irregular, la Academia haya sido igual de irregular que el resto y no esté peleando en serio el torneo.

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Racing y Teo te copan

El elenco de Russo ganó por el doblete del colombiano, que lo mantiene en zona de clasificación a la Copa Sudamericana. Además de la diferencia sustancial que marcó Gutiérrez, La Academia doblegó a un rival endeble; estampó un organizado funcionamiento, una efectividad destacable y volvió a imprimir su sello. Venció al último y, quizás, se suba al último vagón del tren de la alegría.

Racing fue contundente. Es la primera impresión que se asoma en el análisis frío. Racing fue ordenado. Es la siguiente apreciación. Luego, vienen Teo, Hauche, Toranzo y la debilidad del rival. Y más allá aparece, como paradoja, el sello impreso en la victoria, con el estilo que lo caracteriza; justo ante un rival que no encuentra ese perfil “bielsista”, desde la idea de su conductor. Todo esto, en una misma bolsa, dio como resultado lo siguiente: un Racing en zona de clasificación copera y un salto al último vagón que ofreció el Clausura.

La Academia jugó un gran primer tiempo. Sólo diez minutos (los iniciales) entregó el volante del partido a Newell´s. Y, a pesar de ello, no transpiró en ningún momento. Luego de esa indecisión en el comienzo, el elenco de Russo empezó a crecer, a crear juego y situaciones de gol. Y ya no lo paraba nadie. Porque tocaba, decidía, manejaba los hilos, dominaba, obstruía. Sí, fue un partido desparejo. Tanto como decir que jugaron uno de los equipos que mejor fútbol propone contra la cola -vapuleada, perdida, sin ideas- del torneo. Este poderío se cristalizó a los quince minutos. Una magnífica habilitación, en diagonal, de Toranzo, abrió paso a una superior definición de Teófilo Gutiérrez. La jugada pareció de Palystation: Hauche a un toque, hacia atrás, para Franco Zuculini, éste de primera a Toranzo, que la amoldó y metió el pase desde tres cuartos al colombiano. Teo sólo acomodó la pelota con la parte externa de su pie, le entró con la interna y la colocó sobre un palo. En poco tiempo, La Academia se había asentado y con una sincronización perfecta, de cuatro pases nomás, estaba siendo justo ganador.

Lo que vendría sería puro monólogo académico. Tal vez, sin el brillo de otros repertorios, pero con la decisión intacta de las mejores noches albicelestes. Así, Racing se permitió deleitar a su gente con el juego que tomó por costumbre.

Hay cosas que, pareciera, sólo a Racing le pasan. Por ejemplo, que la suerte aparezca cuando no se la necesita. A los 34 minutos, Teófilo (sí, está en todas) no llegó a conectar un buen centro de Toranzo (segunda aparición clave); el balón lo peinó Schiavi y rebotó (sí, increíble, pero rebota; el defensor no la buscó) contra la frente de Aveldaño. La fortuna le guiñó el ojo. El partido se puso 2-0. Faltaba el complemento y ya se palpitaba el desenfreno. Ni la rabia ni el juego desmedido de Hauche, influyó en contra bajo la luna de Avellaneda. El delantero buscó más el choque, la fricción y la pelea, que la pelota, el desarrollo colectivo y el desborde. Pero las cartas parecían echadas. Racing ganaba. Y bien. Con méritos propios. Y también rivales.

El segundo tiempo fue un trámite. Llegó a la caja. Pagó. Y se fue. La cola y la paciencia, ya las había experimentado durante los primeros 45 minutos. Por burocracia nomás, jugó lo que faltaba. Sin Lugüercio, el equipo no se relajó. Viola entró con ganas, y en un funcionamiento sin grietas. El técnico hasta se dio el lujo de realizar variantes y pruebas, mirando hacia el futuro. Fariña y Sainz tuvieron su chance.

Se puede catalogar de aburrido el final. La historia ya se había escrito y la habíamos leído hace un rato. Aunque… el equipo de Javier Torrente, y Teo Gutiérrez, tenían preparado un delicioso epílogo. Peratta -a quien, hasta hoy, lo pretendía Racing- sacó mal, del arco, Bruno Zuculini rechazó y se la dejó servida… ¿A quién? A Teo, claro. El maravilloso final -a los 41- fue coronado con un globo (así lo denominó el autor) en la puerta del área grande. Y ahí mismo, se desencadenó la fiesta. La alegría. Y se soltó la ovación para Teo. Los aplausos ardientes para el equipo y el coreo para Toranzo. Hasta Aveldaño se llevó su glorificación. Por tercera vez en el campeonato, el Cilindro era pura alegría.

Racing es un motor de ilusiones constantes. Su fútbol no se apaga y enciende la mecha del ensueño. La clasificación a la Sudamericana sería un justo premio, para un digno equipo. Salga campeón o no, ya tiene su trofeo: jugar bien a la pelota, en medio de un desprestigio futbolístico generalizado. Por eso, Racing te copa. Y Teo, también, te copa.

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domingo, 8 de mayo de 2011

Racing se copó en 2 minutos

La Academia ganó el duelo copero ante Arsenal en un partido muy cerrado. En tan sólo cuatro minutos se marcaron los tres goles del partido. El primero fue del pibe Viola a los 35 del ST y un minuto después amplió Toranzo. Dos minutos después descontó Alustiza.

Racing volvió a la victoria luego de dos derrotas consecutivas y también volvió a estar momentáneamente clasificado a la copa Sudamericana, lugar que había perdido justamente ante su rival del sábado a la noche, Arsenal de Sarandí.

El partido fue muy luchado, con Racing intentando abrir la cancha y con un Arsenal defendiéndose muy bien en una cancha chica y jugando al pelotazo, frontal o cruzado, para su delantero Mauro Obolo.

Recién sobre el final el equipo de Russo encontró un poco de juego asociado. Justamente a los 34' del ST con una jugada de pelota parada Viola abrió el marcador. Un minuto más tarde Teo habilitó a Toranzo para que supuestamente definiera el encuentro. Pero esto no fue así, porque Racing siempre tiene que sufrir, por eso tan solo dos minutos más tarde Alustiza marcó el descuento que dejaba el resultado abierto.

El resultado es justo porque durante todo el partido fue Racing el que quiso jugar, en el primer tiempo los más activos fueron Pillud por derecha y Lugüercio por izquierda, con Toranzo queriendo hacerse manija siempre. Mientras tanto Arsenal se cerraba muy bien el fondo aprovechando las dimensiones de una cancha chica a la que sabe sacar provecho y apostaba a los centros que podía tirar Adrián González para la cabeza Obolo.

Así y todo las llegadas se repartieron, pero salvo un cabezazo de Obolo y otro de Teo, ambos apenas desviado, ninguno que merezca la pena resaltar.

Como en la mayoría de los partidos de Racing durante este torneo, lo que sí hay que destacar fue un claro penal que Baldassi pasó por alto. A los 39 Marcone desvió con su brazo estirado un remate de Lugüercio con destino de gol. Pero ni el árbitro ni el asistente se hicieron cargo.

En el segundo tiempo las cosas con cambiaban mucho, y mientras Alfaro movía el banco de suplentes Russo movía a los jugadores dentro de la cancha para ver si podía cambiar el destino del partido.

Como en el primer tiempo ambos equipos se repartían las chances de gol, pero a los 33 Russo hizo un cambio, ingresó el pibe Valentín Viola en lugar de Hauche, que había recibido un patadón que merecía la expulsión del agresor pero otra vez Baldassi y sus colaboradores hacían la vista gorda. Tan solo un minuto después del cambio Viola abriría el marcador en su primer contacto con el balón.

A los 34' Teo Gutiérrez consiguió un córner por la izquierda, y Licht, en vez de apuntar al área, tocó para Toranzo que tiró un centro envenenado que desvió Lugüercio al segundo palo, donde ingresaba el juvenil para marcar su primer gol en primera.

Un minuto después Licht habilitó por izquierda a Teo que la aguantó esperando la llegada de Toranzo que desde afuera del área definió con un fuerte remate con la parte externa de su pie derecho.

A los 38' Alustiza, también recién ingresado, marcó un golazo desde fuera del área, dejando sin chances a Fernández.

Pero en Racing había ingresado Sainz por Lugüercio para rearmar la defensa, marcando con cuatro en fondo. De esa Russo cerró el partido, ya que en esos diez últimos minutos el arco de Racing no pasó sobresaltos.

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Un banco de prueba

Racing ganó un partido que pintaba para empate y recuperó la sonrisa. El cambio de sistema en el complemento fue clave para no pasar sobresaltos y elevar el nivel de varios jugadores. Baldassi hizo lo suyo, pero no alcanzó...

...Un penal no cobrado tras una jugada de interpretación (como todas las que hay en un partido), puso al descubierto la intencionalidad descalificadora del mediático árbitro con Racing ante cada oportunidad que se le presenta. El derechazo de Lugüercio no era otra cosa que gol, hasta que el central local decidió jugar a ser Campestrini y atajar literalmente el remate con el brazo izquierdo. Y no termino ahí. El contragolpe que cortó el propio juez fue vergonzoso. Las posibilidades de Racing ante un acartonado Arsenal en ese sentido del juego eran escasas, producto del estilo y los nombres elegidos por Alfaro. En consecuencia, era la primera oportunidad que se le presentaba en el partido a un Racing sabedor de esta situación. Sin embargo, Baldassi se preocupó en persona de coartar toda posibilidad al parar el juego por un "golpe" hacia Obolo que le "produjo" quedar al margen del juego por unos instantes. Una barbaridad que ni el propio jugador pudo disimular, ya que a los segundos estaba a tiro para seguir con el juego. Ni siquiera fue retirado de la cancha y vaya uno a saber que le dijo Baldassi cuando todo el estadio se le caía encima y el propio cordobés le hablaba al oído. A su vez, y para rematarla, cuando el juego estaba 2-1 Arsenal tenia a un jugador en el suelo, el propio juez lo vio y le dio continuidad al juego. Adivinó: el local perdía y la pelota estaba en su poder.

Esos errores lo llevaron a equivocarse en jugadas no tan complejas por estar influenciado por las acciones anteriores.

Merecía un apartado la labor de Baldassi por dos aspectos salientes: para que no digan que nos quejamos cuando no ganamos y porque hasta el gol de Viola era empate cantado y nos hubiéramos dedicado a explicar el empate, entre otras cosas, a partir de lo perjudicial de la tarea del árbitro. No obstante, es una buena ocasión (luego de ganar) para que la dirigencia solicite en AFA la no designación de dicho profesional o, en su defecto, revisar el comportamiento ante la Academia.

Y también hubo un partido, que Racing ganó como muchas veces pierde. Y en esa línea, es un dato alentador. El DT supo cambiar a tiempo, los jugadores captaron el mensaje y se pudo resolver un entuerto muy bien manejado por Alfaro durante la primera mitad. La modificación en el sistema a nivel general fue un aspecto superador para el partido en sí. Porque la visita se fortaleció atrás, tomó la pelota en el medio y tuvo chances arriba. Mientras que Arsenal solo sabía cortar el circuito de juego racinguista siempre y cuando respete Russo el sistema 3-4-3. A partir del 4-4-2 de la segunda mitad, los del Viaducto perdieron el eje y nunca lograron encontrarle la vuelta a la sociedad que armaron entre Licht, Lugüercio y Teo sobre la izquierda. A su vez, Obolo ya no se imponía en el mano a mano porque estaba encimado por Martínez y Aveldaño, mas el apoyo de los laterales. A diferencia del PT que sacaba a pasear a la línea defensiva y los volantes, que ya habían ganado las espaldas de Zucu, ocupaban el espacio libre.

El cambio de Russo, que puede entenderse como un acierto a partir de un error que implica insistir sobre un esquema de juego que se reciente cuando no está alguno de los llamados titulares, también quedó de manifiesto en el aspecto individual. Aveldaño, Licht y Toranzo fueron los casos más salientes sobre el nivel mostrado con uno y otro esquema. Y la mejoría en el nivel condujo a la victoria.

Ya sin Hauche en cancha, fue Viola quien aprovechó el cambio sutil de recorrido de Lugüercio, el arrastre de marcas del gran Teo para estampar el grito en la noche. Su noche. Y mientras resonaban los comentarios sobre ese gol y algunos pedían por una calculadora, Teo tan generoso y con estampa de crack sirvió a Toranzo para que este se anote en la red. El gol de Alustiza sirvió para que se confirme una vez más que esto es Racing. Pero puede cambiar, ¿o no? Miguel.

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miércoles, 4 de mayo de 2011

En el barrio manda Racing

El elenco de Futsal dio una muestra cabal de hombría, aptitud y compromiso y se adueñó del clásico de Avellaneda con una victoria como visitante por 5-3 ante Independiente. El público albiceleste, que se acercó en gran número al estadio de Villa Modelo, le brindó un apoyo incondicional al equipo y disfrutó con un triunfo que se festejó como si fuese un encuentro de Primera División. Estos doce futbolistas, sumados al cuerpo técnico, dejaron absolutamente todo por la camiseta de Racing y entendieron que, tal como indica el Manual de la Identidad Racinguista: “Los clásicos no se juegan, se ganan”.

El derby se trasladó a Gerli, a solamente un puñado de cuadras de los estadios principales del barrio de Avellaneda. Es que Independiente no tiene una cancha acorde a las exigencias del certamen de Futsal de AFA y debió mudarse al modesto reducto de Villa Modelo. La pérdida de la localía le pesó al conjunto rojo, debido a que el encuentro se jugó con prácticamente la misma cantidad de público de ambas partes. Para colmo, los de Racing se hicieron sentir muchísimo más y se convirtieron en un séptimo jugador albiceleste.

Desde el primer momento se notó que ninguno de los dos iba a regalar nada. Que se iba a jugar con los dientes bien apretados. Ambos equipos iban a vender muy cara una derrota. Pero Racing no sólo se quedó con la demostración de actitud, sino que además sacó ventajas en lo físico (por la constante rotación y la utilización de los doce jugadores), en lo futbolístico y principalmente en lo psicológico.

Dentro del gran duelo, hubo un miniduelo entre dos grandísimos arqueros: Gastón Leston (Racing) y Emiliano Loreto (Independiente). En el primer tiempo, el partido fue parejo pero La Academia tuvo las chances más claras; de hecho, consiguió abrir el marcador con un gol de Cristian Ares (foto), quien tras una pared con Lucas Chavarría, empujó la pelota a la red, con el arco a su merced. Loreto se revolcó más que Leston en los primeros 20 minutos, aunque el “1” visitante también dijo presente cuando lo exigieron. De esta forma, Racing se marchó al vestuario con la mínima ventaja del 1-0.

En el complemento, la historia se tornó aún más apasionante y desesperante. Es que en sólo cinco minutos, Independiente dio vuelta el marcador y el nerviosismo reinaba en los futbolistas albicelestes. Los locales pudieron haber estirado la ventaja, pero Leston sacó a relucir sus reflejos y experiencia y dejó con vida a la visita.

La noche se presentaba favorable para los rojos, pero una irresponsabilidad del atacante, Patricio Loureiro (se tomó los genitales de cara a la hinchada de Racing), dejó con uno menos al -hasta ese momento- equipo ganador. Esa expulsión agrandó a La Academia que, a pesar de no sacar ventajas con el hombre de más, debido a que no logró convertir en esos dos minutos que te otorga el reglamento, empezó a manejar los tiempos y se fue aproximando a la portería defendida por Loreto.

Hasta que llegó el momento más controversial del clásico futsalero. Leston, arquero y capitán de La Academia, se adelantó en el campo, aprovechó el retroceso de la defensa rival, y sacó un derechazo que, tras un desvío, se clavó a la derecha del guardameta local. El balón pegó en el caño de adentro del arco, pero los locales protestaron y se excusaron en que la pelota había dado en el poste. Los árbitros tardaron en tomar la decisión aunque, finalmente, otorgaron el 2-2. El pleito estaba empatado y Racing se encontraba mejor parado.

Y llegaron los cinco minutos más apasionantes del derby. Lucas Chavarría, pilar de La Acadé en el ascenso del pasado 2010, quedó mano a mano y marcó el 3-2. La “Número Uno” bailaba en las gradas de Villa Modelo. Racing pasaba al frente. Pero todavía faltaba la jugada más importante del partido. El portero de Independiente, desesperado por los dos tantos consecutivos que recibió, intentó emular la patriada del arquero racinguista y buscó ser una alternativa en el ataque, sin saber que el héroe de la noche nunca iba a ser él. El héroe de la noche era Leston, que controló un ataque y sacó con rapidez, de volea, aprovechando la ausencia de Loreto, y convirtió, de arco a arco, el 4-2.

Tras el tanto, Leston se fue expulsado, ya que la dupla arbitral entendió que su festejo fue desmedido. Pero en esa jugada también marchó a las duchas la figura de Independiente, Federico D´Otolo, quien le aplicó una piña a Ezequiel Martínez, número “4” de la visita. Estaban 4 versus 4 y faltaban menos de cuatro minutos.

Lógicamente, el partido ya no tenía un trámite normal. Encima, Independiente colocó un arquero-jugador para buscar la igualdad. Pero la táctica no le daría resultado, porque La Academia, en una contra, y nuevamente mediante Chavarría, anotó el 5-2. Solamente quedaría tiempo para el descuento del quinteto local. El encuentro ya tenía dueño. Y ese dueño era Racing, que, con justicia, se quedó con el clásico del barrio. El clásico del honor.

Racing retornó a Primera División en este 2011 y ya se dio el gusto de ser el verdugo de Independiente. Esto recién comienza, sólo van cinco fechas, pero sin dudas que esta victoria será un envión anímico para el plantel académico que, si continúa por este camino, no tendrá inconvenientes para mantenerse en la máxima categoría.

Independiente: Loreto; D´Otolo, Loureiro, Hiza y Poggio. Ingresaron: Mambrín, Ruiz, Garbarino, Quetgla y Souto. Suplentes: Camilli y Dumas. DT: Juan Manuel Hermida.

Racing: Leston; Ezequiel Martínez, Piñeiro, Torres y Coca. Ingresaron: Ignacio Santos, Ares, Gonzalo Rodríguez, Chavarría, Gabriel Santos, Pablo Gutiérrez y Lazarte. DT: Claudio Martino – Pablo Parrilla.

Gol en el PT: 14m Ares (R). Goles en el ST: 4m Ruiz (I), 5m Poggio (I), 12m Leston (R), 14m Chavarría (R), 18m Leston (R), 18m Chavarría (R) y 19m Quetgla (I).
 
Expulsados: ST 8m Loureiro (I), 18m Leston (R) y D´Otolo (I). Arbitro principal: Marcelo Bais. Arbitro asistente: Pablo Defilippi.

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La Reserva perdió 1-0 ante River

Los dirigidos por Juan Barbas fueron superados notoriamente por su rival, que controló el juego y los tiempos, más allá de no cristalizar una ventaja más amplia en el marcador. El único tanto del partido fue anotado por Maximiliano Coronel, a los 38 minutos del primer tiempo, tras un error de Jorge De Olivera.

Debido a las condiciones climáticas del sábado pasado, el encuentro fue postergado, aunque el final de la historia terminó igual a lo acontecido en el clásico del último fin de semana. El primer tiempo tuvo como amo y señor del balón al conjunto millonario. Mauro Díaz, de destacada participación en ataque fue, junto con Facundo Affranchino, de lo más inquietante para la defensa albiceleste.

Luis Fariña, que jugó desde el inicio, tuvo poca participación en la gestación de ataque, debido a la incisiva marca de Santiago Gallucci que, en poco menos de 30 minutos de juego, lo anuló por completo. Ocho minutos más tarde, tras un cabezazo leve de Bordagaray, el balón se le escapó de manera insólita a De Olivera y Coronel aprovechó el yerro para convertir.

Con este sumario de equivocaciones, cuesta creer que el ex Chicago vuelva a ponerse el buzo para actuar en la Primera de Racing. Luego de algunos vaivenes más, sin demasiada trascendencia, se completó la primera mitad.

El segundo tiempo tuvo un arranque prometedor para los de Avellaneda. El rival le cedió terreno y pelota, pero no permitió que las aproximaciones del local pudieran quebrar la ventaja. Ramiro Funes Mori fue de lo más firme en una defensa de tres que controló la espalda de Ignacio Colombini y en varias ocasiones lo desestabilizó en su intento de pivotear.

Bruno Zuculini tuvo la situación más clara del complemento. Un buen pase de Fariña, dejó sólo al menor de los hermanos que remató con precisión pero su disparó pegó en el palo izquierdo de Ismael Kanga. El encuentro terminó con la diferencia a favor de la visita y La Academia volvió a después de dos encuentros.

Racing formó con: Jorge De Olivera; Hugo Silva, Gabriel Colombatti, Nicolás Sainz (C); Braian Lluy, Bruno Zuculini, Sebastián Mayorga, Juan Cruz Respuela; Sebastián Mayorga; Luis Fariña; Valentín Viola y Ignacio Colombini. DT: Juan Barbas.

En el transcurso del partido ingresaron: Gonzalo Pérez por Colombini y Brian Risso por Lluy.

River alineó a: Ismael Kanga; Lucas Abecasis, Maximiliano Coronel, Ramiro Funes Mori, Lucas Orban; Facundo Affranchino, Santiago Gallucci Otero, Matías Abelairas (C); Mauro Díaz; Gustavo Bou y Fabián Bordagaray. DT: César Laraigee.

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