Mientras que el presidente, Rodolfo Molina, precisó que Racing cuenta con un plantel competitivo, en su primera conferencia de prensa Russo dejó en claro que se necesitan refuerzos de jerarquía y que el equipo está dentro de la media y lejos de Estudiantes y Vélez.
Suena más a slogan publicitario que a otra cosa. Aunque, vale decirlo, no son pocos los que se embaucan en el concepto que viene exponiendo de un tiempo a esta parte el primer mandatario racinguista y sus allegados. Molina adhiere a la teoría de que La Academia ha recuperado su identidad futbolística a partir de la competitividad que ha logrado la disciplina más destacada que posee el club. Aunque como contrapunto suelta que “este es un proceso a quince años” y los “resultados no acompañaron en el fútbol formativo”.
Es todo un desafío encontrarle una explicación coherente a la teoría de competitividad que desliza Molina. Racing quedó afuera de la pelea del campeonato en la sexta fecha, perdió ante el peor CASLA de los últimos años, con Olimpo en Bahía Blanca, de local ante un Colón que hacía una rueda que no ganaba de visitante, empató con Quilmes en Avellaneda, no pudo contra el más flojo River que se recuerde y para que recordar la caída en el clásico y sin Moreno por la impericia dirigencial. Se agrega que el concepto de competitividad al que hace alusión Molina corresponde relacionarlo con los que se llevan/ron los laureles en los últimos años: Estudiantes y Vélez. Racing perdió con los dos por el mismo resultado (0-2) y la misma diferencia futbolística. Tanto el campeón como los de Liniers pusieron al equipo en situación.
Los números indican que la sexta posición es el lugar que ocupó Racing y a una distancia del primero y su inmediato perseguidor que deja al descubierto la realidad que se intenta soslayar desde la dirigencia: El apertura terminó con Racing a 16 puntos del campeón y a catorce de Vélez. ¿A que competitividad hará referencia Molina?
Los números, que no poseen temperatura ni ideología, arrojan datos preocupantes si se tiene en cuenta el objetivo que se trazó la dirigencia, el cuerpo técnico y los jugadores: pelear arriba. No obstante, es siempre oportuno recordar que los equipos son en la cancha lo que la conducción en los escritorios (salvo alguna excepción). Y Racing en la cancha se vendió como un equipo que nunca logró ser tal y navegó entre la duda y la inexperiencia para salir a flote en los momentos más crudos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario